Un fuerte olor a sangre…

Estaban en el momento justo, en el lugar indicado. Tenían talento. Eran jóvenes, hermosos y arrogantes. Y el destino quería que sea perfecto. Un accidente de coche, y la historia convertida en mito.

Los Singles” gira en la bandeja. Desde la contratapa, Eduardo y Ana nos miran con la tranquilidad impasible de los que presienten que están un paso -o varios- más adelante. ¿Este disco ya tiene casi 40 años? No lo puedo creer. Los temas van pasando. Me tienta decir que suena jodidamente actual. Pero no es cierto. Suena más que actual: es como si fuera atemporal.

¿20 años tenían estos chicos? ¿Y escribían esas letras? Que mal que estamos hoy… ¿O será pura fascinación nostálgica? Trasladarse a tiempos y geografías que nunca vivimos, que ya no existen. Algunos sobrevivientes advierten “que no era para tanto”. Pero el disco sigue girando y lo que no puede mejorar solo mejora.

Lo cierto es que Parálisis Permanente es toda una institución. Surgida del embrión de Alaska y Los Pegamoides -otra maravilla de la que luego hablaremos-, es el mejor exponente del postpunk en español. Porque estuvieron ahí, en el lugar y en el momento justo. Y eso no se puede aprender, ni copiar. No hay tutoriales en youtube ni clases particulares.

El disco sigue girando. Las canciones: “El acto”, “Un día en Texas”, “Tengo un pasajero”… ¿van entendiendo de que va?

Eduardo nos sigue mirando desde el más allá. El destino trágico es parte de su historia, nos guste o no, y escuchar sus discos es un gran homenaje. Aunque hay ciertas obras (discos, libros, cómics, películas…) que son tan grandes que la sensación que nos queda al final del día es la inversa: el homenaje y el favor nos lo hicimos a nosotros mismos.

See you space cowboy…

Ambientada en un futuro semi apocalíptico que mezclaba naves espaciales y puertas interestelares con viejas tabernas y pistoleros al ritmo frenético de las metrópolis del siglo XX, Cowboy Bebop fue una maravilla del anime de fines de los 90 que cautivó a miles de fans en todo el mundo.

La serie sigue las andanzas de un grupo de caza-recompensas que persiguen fugitivos por diferentes locaciones del espacio en clave retro-western a bordo de la nave Bebop. A medida que los capítulos pasan, ciertos aspectos filosóficos existencialistas comienzan a sobrevolar la historia: soledad, nihilismo…

Spike es el protagonista principal, un antiheroe con un pasado oscuro y misterioso. Lo acompaña Jet -un ex policía cuyo pasatiempo es el cuidado de árboles bonsai-, y al equipo se le suman posteriormente Faye -una joven audaz y y traicionera-, Ed -una niña hacker de gran inteligencia- y la mascota Ein.

Los capítulos son autoconclusivos pero al mismo tiempo van tejiendo, de a poco, una historia principal. Grupos ecologistas extremos, traficantes de drogas, criogenia, sectas, parques de diversiones abandonados. Todo magníficamente acompañado al compás del jazz y blues.

Y finalmente, el que es quizás el mayor acierto de la serie: solo 26 episodios y un final que no es feliz. Por fin alguien lo hizo.

Pero claro, no podía ser perfecto. Se confirmó una serie live action para el año que viene en Netflix. Nunca es bueno sacar conclusiones apresuradas, pero la sensación siempre es la misma: no hay nada que la maldita industria deje sin exprimir hasta la última gota.

Go Tell The Mountain

Poeta maldito, artista sin suerte, idolatrado por grandes músicos como Nick Cave o Iggy Pop. Le fue mejor en Europa que en su propio país. Hoy considerado de culto y gozando de un reconocimiento que nunca tuvo en vida.

Jeffrey Lee Pierce fundó en 1980 a The Gun Club -por los que pasaron Kid Congo Powers y Patricia Morrison-, en donde desplegó un arsenal de canciones que iban desde la mixtura del blues y el punk hasta el new wavecountry psicobilly.

Era el presidente del club de fans de Blondie, pero en sus canciones estaban presentes la imaginería del vudú, los espíritus, los esclavos y la tradición sureña americana del blues. 

Y precisamente es este último aspecto el que nos lleva a presentar Ramblin´ Jeffrey Lee and Cypress Grove with Willie Love, su particular homenaje a grandes maestros como Skip James, Lightnin´ Hopkins o Frankie Lee Sims. 

Aparecido originalmente en 1992, el álbum fue grabado en Holanda y cuenta con, además de las versiones, dos temas propios de Jeffrey, donde demuestra lo bien que asimiló los clásicos y su capacidad para estar a la altura de la vieja tradición bluesman del delta del Mississippi.

Hace 10 o 15 años el formato vinilo tuvo una explosión que todavía no sabemos donde va a terminar. Junto a reediciones de todos los colores y formas, abundan los discos mal prensados, bootlegs de dudosa calidad, grabaciones que no fueron pensadas para editarse…

En este contexto, tenemos la suerte de que el sello español BANG! RECORDS (allegados al histórico Munster Records) haya metido manos en el asunto y haya reeditado buena parte de la discografía de The Gun Club y de Jeffrey Lee Pierce.

Así, en 2013 apareció la reedición de Ramblin´ Jeffrey Lee & Cypress Grove with Willie Love, en formato doble Lp. Con 7 canciones más que en la versión original del vinilo (5 inéditas), una cuidada presentación de packaging y carátulas, y un sonido excepcional.

Un disco impecable para seguir adentrándonos en el atormentado mundo de Jeffrey Lee Pierce, muerto en 1996 y poco a poco convertido en leyenda.

Sin lugar para los débiles…

Casas al final de un largo camino de tierra. Trabajadores rurales, alcohol y violencia. Estaciones de servicio en carreteras desiertas. Ríos y pantanos. Perdedores. Personas queriendo huir de lugares que los acompañan a donde vayan.
Rednecks, hillbillywhite trash. La tradición esclavista y el racismo, junto al desprecio por el blanco pobre y sin educación. También hay lugar para ferias freaks, predicadores, criaturas sobrenaturales, espíritus y el voodoo.
Todos estos elementos forman parte de una cosmovisión mayor que tiene como común denominador el sur de Estados Unidos. Desde la literatura (y en especial el southern gothic), hasta series de televisión como Carnivale o la primer temporada de True Detective.

En este marco aparece la editorial española Dirty Works, acercándonos (y rescatando) en nuestro idioma autores como Harry Crews, Larry Brown, Mark Richard, Dennis Covington… pero también a Óscar Zeta Acosta (¡el Dr. Gonzo!) o al atormentado hijo de William Burroughs. 

Deudoras de W. Faulkner y Truman Capote, las historias se caracterizan por ser duras y directas. Exponen miserias y humillaciones, pero no se averguenzan de nada. Y mucho menos piden perdón. Pero al mismo tiempo poseen un vuelo literario que las vuelve atrapantes. Imposible no creerle a Harry Crews o Mark Ricard. Casi que llegamos a entender a cada uno de los personajes. ¿No hubieramos hecho lo mismo nosotros en su lugar?

Con una cuidada edición cercana al libro-objeto (mérito que comparte con la editorial La Felguera), los Dirty Works se transformaron en un verdadero fenómeno dentro del público underground, y en una época en donde la batalla contra las redes sociales y los celulares parece perdida, no nos queda más que celebrar y unirnos a la legión de fans de la editorial. Y conseguir los libros, claro. Tarea nada fácil desde esta parte del mundo. 

Visitar DIRTY WORKS

llega el dolor…

Peleas irreconciliables entre algunos miembros y varios proyectos de Sergio Rotman en plena actividad hacían pensar que el regreso era imposible. Y estaba bien: Cienfuegos es una banda de otra época, de años pasados que ya no volverán y donde la cultura rock y la vida misma se entendían de otra manera.

cienfuegos vivo

Por eso mismo cuando comenzaron los rumores de una posible vuelta pocos daban crédito. Y fueron creciendo desde un comentario al pasar sobre el escenario en un show de El Siempreterno a fines de 2017 hasta el día que a través de un posteo de instagram se anunció oficialmente la fecha de regreso. Entradas agotadas en una semana, nueva fecha y finalmente 2 sould out para el 5 y 6 de Abril.

amigo aguila
Tierra de Sueño Despierta, Pedro Naimogín

La historia de Cienfuegos y los recuerdos de esos años se balancean entre dos extremos aparentemente antagónicos: una banda sin hits ni éxito, shows vacíos, peleas en el escenario, cortes de luz… pero también era el grupo de un ex-cadillacs, había notas en la prensa, video clips que rotaban con regularidad en MTV y temas sonando en la radio.

Ambos aspectos eran verdad, claro. No era una banda de culto solo conocida por unos pocos privilegiados, pero tampoco gozó en su momento del reconocimiento y aceptación que tiene hoy en día.

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¿Que pasará luego de estos shows de regreso y despedida? Aún no se sabe, pero es muy probable que haya más fechas a lo largo del año. Un nuevo disco parece muy difícil hoy, pero se acaba de anunciar que se pondrá a la venta un LP del primer álbum.
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En fin, vuelve Cienfuegos y hay vinilo. Hasta que no lo veamos, no lo vamos a creer.