the jamaican clash soundsystem

Joder, que tema el de los benditos bootlegs. Discos no oficiales, que por lo general son versiones demos o ensayos, shows grabados desde la radio (broadcasting) o shows tomados directamente desde las consolas de sonido.

Por lo general perdemos siempre la apuesta: la presentación del disco promete una rareza o joya de incalculable valor en la colección de nuestro artista favorito, pero después de la primera pasada es inevitable que nos corra por la espalda la fría sensación de haber sido estafados.

Bandas como los Cramps incluso tienen más bootlegs que discos oficiales. Pero bueno, lo admito, las increibles portadas de esos ábunes ya valen lo gastado.

Pero en este caso, vamos a permitirnos una excepción. Noviembre de 1982, Kingston, Jamaica. The Clash llega como parte de una larga gira a la tierra del ska, reggae y el dub.

Las relaciones entre los miembros de la banda no eran las mejores, pero era un concierto especial. Vamos, no me hagan contar la enorme influencia que tuvo la cultura jamaiquina sobre el punk ingles -el rollo de Don Letts pinchando discos en los primeros gigs de punk, los soundsystems y el cannabis como principal entretenimiento de los futuros england punks rockers, etc, etc.…-

Los Clash ya habían estado en la isla hace unos años, grabando en el mítico Studio One con el gran Mickey Dread -en una desopilante historia con armas de fuego incluidas-. Pero su debut y despedida sobre los escenarios fue en marco del Jamaican World Music Festival el 27 de Noviembre.

Nota al pie: ¡Que pasada de festival! B-52´s, Aretha Franklin, Peter Tosh, The Beach Boys, Toots and the Maytals…

Pero volviendo a lo que nos interesa aquí -el bendito bootleg-, el set de temas que venían haciendo habitualmente los Clash incluía algunas de sus jamaican-songs. En este caso podemos escuchar One More Time, The Guns of Brixton, Bank Robber y el cover de Armagideon Time, más clásicos como Spanish Bombs, Train in Vain y un cierre magnífico con Straight To Hell (cierre del bootleg, ya que quedó afuera del disco la última canción: I Fought the Law).

El sonido del álbum -pequeño detalle que nos olvidábamos- no llega a la calidad de un oficial pero está realmente muy bien, incluso podemos decir (aunque sea para justificar los billetes gastados) que refleja fielmente el vivo de los Clash, sin retoque ni maquillaje.

No quiero caer en eso de “si eres fan de los Clash disfrutarás mucho de este álbum y bla bla bla”. Pero si eres fan de los Clash disfrutarás mucho de este álbum.

Y como nos quedamos cebados con todo este rollo jamaican-reggae-punky, a continuación un pequeño set list de los originals que versionaron Joe y sus compinches… de nada!

demasiado tiempo libre

Comunicación directa con IGNACIO MOLINA (Bahía Blanca, 1976), escritor y periodista. Publicó relatos (Los Estantes Vacios), poesía (Viajemos en subte a China y El idioma que usan todos) y varias novelas (El Cuarto Deseo, Los Puentes Magnéticos…).

También colaboró con medios gráficos y digitales y dicta talleres literarios. Es fanático del Excursionistas Footbal Club.

Nos recomienda discos y libros (los clásicos jamás pasaran de moda!), y algo de cine argentino bien actual. A tomar nota:

DISCOS:

Artaud de Luis Alberto Spinetta (falsamente de Pescado Rabioso). El clásico de 1973 que escucho siempre pero que en la cuarentena estoy escuchando especialmente seguido. Debe ser uno de los mejores discos de la historia de la música…”

Lista de reproducción de Artaud

LIBROS:

El Aleph de Jorge Luis Borges. Podría elegir ese o también su otro gran libro de la década del cuarenta: Ficciones. Al igual que Artaud, son clásicos que releo siempre pero a los que volví en la cuarentena. Dos de los mejores libros de cuentos de la historia de la literatura…”

PELÍCULA:

De la noche a la mañana”, una película del argentino Manuel Ferrari. La vi hoy por cine.ar (pagando 30 pesos). La protagonizan Esteban Menis y la chilena Manuela Martelli (también protagonista de una película muy linda llamada “Navidad” y actriz de “Dos disparos” de Martín Rejtman. Ignacio, el protagonista, se entera de que su mujer está embarazada y a los pocos días viaja a Valparaíso para dar una conferencia en la Universidad de arquitectura. Y entonces le pasan cosas. Me gustó.

¡Gracias Ignacio Molina! Pueden ver algunos de sus libros en Editorial Entropía, y algunas notas en Eterna Cadencia.

¡Explosivo programa doble! Hellboy y una borrachera de campeonato

En 1956, Hellboy viajo a México para investigar una serie de asesinatos en masa.
Nada mas llegar desapareció durante cinco meses, y al regresar del país azteca no recordaba casi nada de lo sucedido.

Por lo tanto, es imposible asegurar con certeza que los siguientes acontecimientos sucedieran realmente.

Esta serie de cómics es un claro homenaje a la época dorada de la lucha libre mexicana y los b-films de El Santo (¡que personaje, ya hablaremos de el!), con zombies, momias, dioses resucitados y todo tipo de entidades que vienen desde el profundo infierno para azotar el desierto de Sonora. Todo regado con litros de tequila, acompañado de mariachis y bellas bailarinas.

: En esta esquina del ring… Hellboy! No sabemos bien como llegó, pero llegó para quedarse sin duda! No puede beber en el ring, por favor, señor…. Y en esta otra esquina…el Gran Dios Vampiro CAMAZOTZ!..

También se enfrenta al hombre ataúd (¿homenaje a ZÉ DO CAIXÃO?), a un loco doctor frankenstein que mantiene cautiva a una hermosa joven junto a un hombre lobo, conoce brujas y nahuales, y hasta toma casamiento con un ser del más allá. Siempre acompañado por un vaso de cerveza o una botella de tequila en viejas tabernas destartaladas en medio del desierto, sobre un paisaje de antiguas pirámides mayas rodeadas de poderosos cactus mágicos.

Te extrañamos Hellboy, ojalá regreses en algún momento!

galería: año 1, nº 1.

Revistas de rock´n´roll… ¡que reliquias dignas de la arqueología!

Vestigios de un mundo antiguo, nos hablan en una lengua que poco a poco dejamos de entender.

Lugares y grupos que ya no existen. Personajes que ya no reconocemos. Otros muertos y enterrados.

Juntando polvo en algún viejo baúl, nos recuerdan un tiempo que ya no volverá.

Revistas de rock´n´roll… ¡que reliquias dignas de la arqueología!

Terror a la carta

¡Que combo irresistible! Fiestas, rock and roll, cerveza (mucha),  jovencitas con poca ropa (muy poca), asesinos, monstruos, zombies y espíritus. El terror b-class de los ochenta era así. And we love it!

Pero bueno, algunas aclaraciones: el clase b va desde el amateurisimo puro -películas imposibles de terminar de ver- hasta filmes que no reunían las condiciones de un éxito comercial pero si gozaban orgullosas la categoría “de culto”.

En este último grupo se encuentra “Nights of the Demons”, de 1988: Arrancamos con una fiesta de halloween en una casa abandonada/embrujada (alcohol y rock and roll vienen incluidos en el pedido), continuamos con un ritual, y terminamos con posesiones demoníacas intentando cobrarse la mayor cantidad de víctimas posibles. Clásico. Infalible.

¿Algo más? Si!, tenemos a Linnea Quigleyscream queen diosa del género- con toda su sensualidad y gracia a la hora de tirar nudes y el irresistible baile al ritmo de heavy metal de Amelia Kinkade. Eso debería ser suficiente para tener un excelente plan de terror film por la noche.

NOTD tuvo relativo éxito, y hubo segunda parte en 1994 -hasta aquí aceptamos-. También tercera y hasta un remake en 2009, que recomendamos no ver bajo ningún concepto.

Bueno, lo ideal sería volver 25 atrás, ir corriendo al videoclub y hacerse con el VHS de Night of the Demons. Como es imposible, la pueden bajar acá o ver online subtitulada. De nada.