A hard bone to crack…

Tramposo. Engreído. Mujeriego. Borracho. También mago y ocultista. Las personas que están a su alrededor por lo general terminan muertas. Culpa suya una niña inocente de 9 años está condenada eternamente al infierno.

John Constantine no es precisamente el mejor tipo que te puedas encontrar en la barra del bar. Pero seguramente estará dispuesto a compartir un trago, siempre y cuando seas tú quien pague la cuenta. Creado por Alan Moore en The Swamp Thing, se transformó en una de las figuras más icónicas del cómic para adultos.

Demonios de todos los círculos del infierno, brujas, asesinos en serie o tribus caníbales perdidas en algún confín del mundo. Ritos vudú, paganismo y antiguas invocaciones. Lejos de ser un héroe o justiciero, por lo general John termina salvándose por un pelo. Pero deja un completo desastre detrás. Donde pisa ya no crece el pasto.

Es una de las series más longevas y hasta el día de hoy Constantine sigue luchando contra las fuerzas sobrenaturales e intenta salvar su alma condenada.

Aunque como dice Lucifer, el Primero de los Caídos: “Tarde o temprano el juego se acaba. Y John, hay muchos ahí abajo esperándote. Y no va a alcanzar toda la compasión del mundo para aliviar el dolor que te espera….”

Nos vemos pronto, Constantine!

La hija del sepulturero

Cruzamos miles de kilómetros de tierra y mar, y tenemos comunicación directa con Violeta (antes Juanita y Los Feos, ahora RATA NEGRA). Sí que es un lujazo saber que anda escuchando y que nos recomienda la voz (y el bajo) detrás de una de las bandas mas explosivas de la actualidad, que nos vuelve locos a puro punk rock oscuro y siniestro, digna sucesora de las noches más largas de los años ochenta.

Basta de tanto jaleo, y vamos con las recomedaciones.

DISCOS:

LAS MORSAS, “Las Morsas” (2019). Riots girls de pop destartalado y desafinando en clave de punk, directo desde Madrid.

DEAD MOON, “In The Greaveyard” (1988). Clásico americano.

RIKI: “Riki” (2020). synth-pop comandado por la misteriosa Niff Nawor, directo desde L.A., California. Nos encantó.

PELÍCULA:

Midsommar (Ari Aster, 2019)

La pueden bajar acá.

Muchas gracias Violeta por estás recomendaciones punks-riot-synth, y una inquietante película sobre un extraño festival pagano en remotas tierras suecas. Y claro, pueden escuchar a RATA NEGRA, les aseguro que no se arrepentirán.

976-EVIL!

El puntaje medio que obtiene este class-b horror ochentero es precisamente su condena: pareciera que la calificación final es apenas un “pasable”. Y precisamente eso hacemos, la pasamos de largo. Flotando en medio de la tabla, siempre hay mejores opciones.

Pero bueno, aquí entra otra cuestión en juego: las puñeteras críticas y puntajes de la internet. Ok, muchas veces aciertan y nos salvan de pasarnos dos horas frente a la pantalla viendo un fiasco, pero otras muchas están hechas por capullos imberbes fanáticos de netflix.

976-EVIL no es un puto clásico, pero está muy bien para pasar el rato. Con la actuación estelar de Sthephen Geoffreys, actor que se movió entre el terror -lo recordarán de Fright Night- y terminó haciendo porno gay en los ´90, se estrenó en 1988 y nos cuenta la historia de una línea telefónica tarifada (los 976- o 0600-, que hicieron furor en esa época) en donde nos atiende el mismísimo demonio.

Los pasos a seguir son los habituales: Se hace un pacto con el Señor de las Tinieblas, y el te dicta lo que hay que hacer para obtener lo que deseas. El pago, obviamente, es que tu alma arda en el fuego eterno del infierno. Hasta aquí todo en orden, hasta que las cosas se empiezan a salir de control y el mismo diablo termina haciendo de las suyas en la tierra.

Los ingredientes de 976-EVIL son los siguientes: chicas con poca ropa, alcohol, una banda de gamberros problemáticos, madres religiosas chifladas y unos efectos especiales chulísimos (recordemos que estamos en una década dorada para el terror: cualquier idea mas o menos coherente se podía transformar en película y siempre había algún estudio dispuesto a financiar el proyecto).

Así que ya saben amigos, no le hagan caso a rotten tomatoes ni esas mierdas. Pongan cerveza en la heladera y prepárense para pasar la noche acompañados por 976-EVIL, la línea telefónica atendida por el mismísimo Satán. Hasta la próxima.